Mi cuenta
Contacto
Enviar mi manuscrito, mi novela, mi libro a editoriales y agencias literarias
Enviar mi manuscrito, mi novela, mi libro a editoriales y agencias literarias
Enviar mi manuscrito, mi novela, mi libro a editoriales y agencias literarias

Libro: EL MARQUÉS DE YESTEL

EL MARQUÉS DE YESTEL
Título: EL MARQUÉS DE YESTEL

Autor: GUILLERMO JIMÉNEZ PAVÓN | Editorial: AMAZON | Año: 2015 | €: 3
Genero: Novela, Aventuras, comprar
No sé, si tiene mucha calidad literaria esta novela; pero de lo que si estoy seguro, es que es una buena historia, contada con mucha pasión y quizá no tanta claridad. En ella trato de plasmar, una historia de venganza, con algunas similitudes y, por s

Descripción de: EL MARQUÉS DE YESTEL

A finales del siglo diecinueve, Cándido (un estudiante de ingeniería agrícola, que estaba estudiando en Madrid) había sido llamado por su madre, para que viniera urgentemente a casa. Su padre había cogido una extraña enfermedad y no se encontraba nada bien.
Poseían una explotación ganadera en Salamanca, llamada Las Dos Cruces, cerca de Ciudad Rodrigo. Y aunque tenía varios hombres contratados, que realizaban los trabajos de la ganadería, su madre estaba muy preocupada de cómo iba evolucionando la enfermedad de su marido, y no dudó en hacer venir a su hijo.
Su marido había sido visitado por uno de los mejores médicos del país, y le habían dicho que una sustancia desconocida y muy tóxica lo estaba matando. Lo que no tenía muy claro, era cómo la había entrado en su cuerpo. No podía decir con certeza que se la hubiera tomado él, ni tampoco que se la hubieran suministrado. Pero de lo que si estaba seguro era que estaba envenenado con una sustancia mortal.

Fragmento de: EL MARQUÉS DE YESTEL

Capítulo 1.- El envenenamiento de su padre.

A finales del siglo diecinueve, Cándido (un estudiante de ingeniería agrícola, que estaba estudiando en Madrid) había sido llamado por su madre, para que viniera urgentemente a casa. Su padre había cogido una extraña enfermedad y no se encontraba nada bien.
Poseían una explotación ganadera en Salamanca, llamada Las Dos Cruces, cerca de Ciudad Rodrigo. Y aunque tenía varios hombres contratados, que realizaban los trabajos de la ganadería, su madre estaba muy preocupada de cómo iba evolucionando la enfermedad de su marido, y no dudó en hacer venir a su hijo.
Su marido había sido visitado por uno de los mejores médicos del país, y le habían dicho que una sustancia desconocida y muy tóxica lo estaba matando. Lo que no tenía muy claro, era cómo la había entrado en su cuerpo. No podía decir con certeza que se la hubiera tomado él, ni tampoco que se la hubieran suministrado. Pero de lo que si estaba seguro era que estaba envenenado con una sustancia mortal.
Cándido cogió un caballo y, enrabietado por no poder ayudar a su padre, salió a cabalgar por la finca. Estuvo varias horas cabalgando por los lugares que siempre le había gustado recorrer y, mientras los recorría, varios ojos ocultos entre la montaña vigilaban sus pasos.
Ciudad Rodrigo estaba cerca de la finca y decidió acercarse para ver a su novia y, de paso, saludar a sus viejos amigos. Su pretendida vivía a las afueras de la ciudad y aún no sabía que su novio había venido. Llamó a la puerta de la casa de la novia con decisión y, después de unos segundos de espera, abrió su madre.
— ¡Hola Cándido! –le dijo un tanto sorprendida.
— ¡Hola, señora Encarna!
— Me ha sorprendido verte. Me había dicho Isabel que hasta Navidad no vendrías... Pero entra, no te quedes ahí en la puerta. ¡Isabel, Isabel, mira quién ha venido! –dijo la madre, mostrando alegría en el rostro—. ¡Qué contenta se va poner mi hija!
Isabel estaba en el primer piso de la casa y, al oír a su madre, bajó las escaleras corriendo sin saber para qué era y, al ver a su prometido, dio un grito de alegría y segundos más tarde, estaba colgada de su cuello, besándolo apasionadamente.
— ¡Qué ganas tenía de verte, Isabel!
— Y yo cariño; y yo –le dijo, abrazándole con fuerzas.
— Como tendréis muchas cosas que contaros, me voy a la cocina, y así estaréis más cómodos.
Los dos enamorados se fueron a la habitación de Isabel, y el deseo de ambos se culminó con un polvo de fuego.
— ¿Te quedarás a comer? –le preguntó la madre, una hora más tarde, cuando bajaron.
— No puedo, señora Encarna. Mi padre está enfermo y tengo que volver a la finca.
— ¿Qué le pasa a tu padre?
— Según el médico, ha ingerido alguna sustancia tóxica, que lo está matando.
— ¿Me quieres decir que tu padre está envenenado?
— Según los médicos, parece que sí. Lo que no nos cabe en la cabeza es que se haya intoxicado él; pensamos que ha sido envenenado por alguien.
— Si le han suministrado algún producto tóxico, ¿quién ha podido hacer eso, si tu padre no tiene enemigos? –dijo Isabel.
— No lo sé, cariño –dijo, con mucha preocupación en sus palabras—. Se me hace tarde, me voy.
— Dale recuerdos a tus padres, que mañana cogeremos el carro y nos acercaremos a verlos.
Cándido quería ver a sus amigos y, aunque ya era tarde, se paró un momento en una de las tabernas del pueblo. Era una tasca amplia con muchas mesas y un tablao pequeño, donde solían hacer cada noche alguna actuación flamenca. Era bastante oscura (sólo unos farolillos la iluminaban), viéndose sólo la silueta de algunos clientes que, ocupando las mesas, bebían y hablaban de sus cosas.
Sin apenas ver quién había en la taberna, se acercó a la barra y enseguida fue llamado por sus amigos, que habían terminado la peonada de trabajo y habían entrado a tomarse unos vinos. Casi detrás de él entró un conocido suyo, con el que ya había tenido algún refriegue, a consecuencias de Isabel. Tiempos atrás la había estado pretendiendo, pero Isabel (que era una chica morena y muy guapa) siempre lo rechazó.
Tiempos atrás se habían peleado saliendo victorioso Cándido, siendo mucho más corpulento Miguel. Miguel el largo, como le llamaban en el pueblo, era un hombre de no muy buena reputación, de 1,95 de alzada y un poco encorvado.
— Si hubiera sabido que aquí había mala gente, no hubiera entrado y me hubiera ido a la taberna del cañas.
— ¿Lo dices por mí?
— Que yo sepa, todos los demás son buena gente.
— Eres un hijo de puta y un miserable –le dijo Cándido, y se enzarzaron en una pelea, que duró muy poco porque los amigos enseguida los separaron.
— No merece la pena, Cándido –le decía uno de sus mejores amigos, Un tal Álvaro Lozano, que había tenido que dejar la carrera de abogado, porque su padre no podía seguir pagándosela.
Con desafíos típicos de un calentamiento de esa clase, se fue enfriando el ambiente, y sólo las duras amenazas por parte de Miguel el largo, hacía pensar que aquello podía ir a mayores, y no acabar como una pelotera entre dos pretendientes de una mujer. Miguel el largo salió de la taberna, diciendo que aquello no acabaría así, y media hora más tarde la abandonaba Cándido, que montó en su caballo y, mirando brevemente a los lados, se marchó.
Cuando iba llegando a su finca, vio un cuerpo tendido en el suelo y se bajó del caballo para ver qué le pasaba. Se acercó a él y vio como salía un pequeño hilo de sangre por debajo de su cuerpo.
Lo levantó y se llevó una desagradable sorpresa, al ver que era Miguel el largo el herido, con un puñal clavado en la barriga. Le tocó el cuello y aún respiraba.
Se puso de pie y fue adonde tenía el caballo, y cogió un pañuelo de las alforjas, con el que pretendía taponar la herida. Viendo que le molestaba el cuchillo, se lo sacó y le taponó la herida. En aquel momento apareció una pareja de Guardias Civiles que, con ligeros pasos de sus caballos, llegaron enseguida.
Cándido, al verlos, se acercó a ellos y con muchos nervios, les dijo que había encontrado a Miguel el largo, con un cuchillo clavado en la barriga.
— Aún está vivo; le he taponado la herida con un pañuelo.
Mientras Cándido les hablaba, los dos Guardias Civiles bajaron de los caballos y atendieron al herido. Uno de los Guardias Civiles le puso la mano en el cuello y comprobó que ya estaba muerto. Luego, miró las manos de Cándido y vio que las tenía llenas de sangre.
— Tiene usted que venir con nosotros; en principio, es usted sospechoso de matar a este hombre.
— Yo no he matado a nadie; lo he encontrado con el cuchillo clavado y aún respiraba.
— Pues ya no lo hace; está muerto.

Tu comentario

Deja tu comentario u opinión sobre: EL MARQUÉS DE YESTEL
Recuerda que para poder realizar comentarios has de estar Registrado como usuario.
 
Usuario:
Clave:
Escribe aquí tu comentario con un máximo de Caracteres
Otras obras de GUILLERMO JIMÉNEZ PAVÓN



Tienda de camisetas de Mimanuscrito

Te invito a visitar la tienda de camisetas de Mimanuscrito.com

Encontrarás un montón de productos, desde camisetas para chicas, chicos y niños, hasta gorras, tazas y bolsas de tela.
Tienda de camisetas de Mimanuscrito
Más de 200 diseños de camisetas con temática western, halloween, ovnis, radioactivas, veraniegas...

Z99 Visitar la tienda de camisetas de Mimanuscrito.com

Webs para autores y editoriales

Descarga gratis todas las páginas web de los siguientes enlaces. Listas para descargar y publicar en tu dominio.

Descargar páginas web php


13 páginas php pack300

15 páginas php pack201

16 páginas php pack202

Audiolibros

Para las personas con problemas visuales, una gran opción son los audiolibros. En nuestra sección de Audiolibros, te proponemos algunas opciones tomadas de Ivoox

Acceso a editoriales y agencias literarias Te tengo

(Microrrelato en La Rosa de los Vientos) De Martín Brocos

Acceso a editoriales y agencias literarias La vida es sueño

De Pedro Calderón de la Barca

Acceso a editoriales y agencias literarias Crónica de una muerte anunciada

De Gabriel García Márquez

Acceso a editoriales y agencias literarias El Gato Negro

Edgar Allan Poe

Colabora

Te invito a conocer y a colaborar con estas asociaciones y fundaciones que ayudan a niños con cáncer y a personas discapacitadas.

ONCE

Fundación ONCE

La Fundación ONCE realiza programas de integración laboral, formación y empleo para personas discapacitadas.
Z99 Web Fundación ONCE
AFANOC

AFANOC

La Asociación de padres, amigos y familiares de niños con Cáncer.
Z99 Web AFANOC
Asociación española contra en cáncer

AECC

Conoce y colabora con la Asociación Española Contra el Cáncer
Z99 Web AECC
Obra social San Juan de Dios

Obra Social SJDD

Conoce y colabora con la Obra Social Sant Joan De Déu
Z99 Web OSSJDD
Mimanuscrito  Tienda de camisetas en Spreadshirt  Mimanuscrito en Facebook  Mimanuscrito.com en Twitter  Blog de Mimanuscrito
En Mimanuscrito.com encontrarás 48 editoriales y 4.294 usuarios registrados, 60 manuscritos disponibles, y 63.204 visitas a esta página
Mimanuscrito.com Gestión y lectura de manuscritos originales